Arcano, primer año

Por: María de Lourdes Falconi Puig

«La cosa más bella que podemos experimentar es el misterio. Es la fuente de todo arte y ciencia.”

Albert Einstein.

 

Me siento un momento para pensar… y me doy cuenta que más que pensar, ahora me siento. Y en ese sentirme, me surgen imágenes de rostros y lugares conocidos, reminiscencias de un pasado que está vinculado, de una u otra manera, con lo que hoy me mueve a escribir para hilvanar lo que ha significado este primer año de experiencias compartidas.

Arcano cumple un año de existencia, hoy 2 de mayo. En el 2018 se manifestó en nuestras vidas como ese hijo no planeado que nos toma por sorpresa, para descolocarnos y poner a prueba nuestras habilidades, mirándonos directamente a los ojos para confrontarnos, y desafiante, mostrarnos que aún estamos vivos; que todavía hay suficiente valor, fuerza y capacidad de asombro para gozar del nacimiento, de lo nuevo. Pero ¿cuándo se gestó y cómo llegó de esta manera inesperada? Arcano es la promesa cumplida de que no estamos solos, que somos parte de una realidad interdependiente que vamos construyendo cada día, en la medida en que tomamos decisiones desde la razón y la intuición. Y no es producto de la casualidad, sino de la causalidad. Arcano es posible gracias a quienes nos anteceden en las artes escénicas y la gestión cultural. Arcano existe porque hay, afortunadamente, maestros y maestras que vienen realizando una encomiable labor desde hace décadas, desde diversos espacios y distintas vertientes, tanto en el teatro y la danza, como en las artes visuales, el canto y la literatura -entre otras artes-, y porque hay una comunidad anhelante de conectar con estos saberes, quizá para vivenciar otras maneras posibles de transitar la experiencia humana. Existe porque los muchos amigos y amigas creadoras y artistas entienden que es dando como recibimos, y que muchas veces somos puente entre unos y otros para que la vida fluya.

Tal vez el germen haya prendido hace años en la sala de tamaño perfecto de Sarao; haya sido incubado por el calor de los cuerpos de Zona Escena; haya dado sus primeros pasos en un espacio Micro, en Miraflores; jugado en La Fábrica o en El Altillo; o se haya deslumbrado ante la grandilocuencia de las grandes salas, ya sea en el Teatro Sánchez Aguilar o en el Teatro Centro de Arte.   Es evidente que no estamos solos y de todos se aprende.

Y en ese tomar conciencia de ser parte de, nos dimos cuenta que podemos atrevernos a trascender el miedo y conectar con la gente. Gente de todos los colores y sabores, porque aunque el envoltorio nos despiste, estamos hechos de lo mismo. El arte sensibiliza, y nos permite acercarnos para encontrarnos en un lugar donde los juicios y categorías se quedan dormidos por un rato, mientras los niños juegan al amor.

El tiempo es relativo, se ha dicho. Un año puede ser mucho o muy poco, dependiendo de la intensidad de la experiencia y de lo que para cada quien signifique, del impacto y de la huella que nos deja. Resulta sumamente gratificante constatar que para más de uno, su paso por Arcano ha sido significativo; que lo aprendido en cada taller ha enriquecido su vida de alguna manera, siendo de beneficio para su crecimiento personal y de útil aplicación en su campo profesional. Y la gratitud se manifiesta en las sonrisas, en las manos que se buscan para el apretón, los abrazos y las expresiones abiertas y sinceras, tanto de los talleristas como de los maestros, porque todos nos nutrimos de este intercambio genuino.

Es un día para agradecer a quienes nos han honrado con su confianza, a los creadores y maestros en su arte que creyeron en este emprendimiento cultural y nos han compartido sus conocimientos y experiencias, esto último como un aporte invaluable que alimenta y cumple con la generatividad de la que nos habla Erikson, ese interés por guiar y propiciar el bienestar de las siguientes generaciones. Infinitas gracias a Martín Peña Vázquez, Erwin Guale, Alex Fonseca, Benjamín Cortés, Michelle Zamudio, Lucho Mueckay, Erick Abad, Fernando Gálvez, Christian Bejarano, Jorge Parra Landázuri, Ana Passeri, Luisa Cuesta, Julián Martínez Santana, Delia Pin Lavayen, Aarón Navia, Chechi Salazar, Montse Serra y Omar Aguirre León. A todas las personas que han tomado los talleres y continúan haciéndolo con entusiasmo y compromiso, ahora compañeros talleristas. A los colegas y amigos todos, quienes con sus palabras de aliento y ejemplo de trabajo, tenacidad y perseverancia, nos inspiran a seguir en este Arcano que vamos descubriendo juntos.

María de Lourdes Falconi Puig

Escritora y dramaturga.  Estudió Literatura en la UCSG; diplomada por el CELCIT de Argentina en Escritura Dramática.  Su formación teatral la realiza como autodidacta y tomando diversos cursos y talleres con reconocidos maestros nacionales y extranjeros.  Autora del libro de textos dramáticos Mudar de pies y otras piezas breves (2016); publicaciones en prosa, artículos para revistas especializadas y prensa escrita. Directora de Arcano artes escénicas.

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