Cómo encerrar el aire

Autora: María Ortega

Cómo encerrar el aire, cómo tomarlo y meterlo en una jaula para que no escape… Cómo detener el tiempo, congelar la acción, perder la respiración un instante y que dure para siempre.

¿Creen ustedes que el aire congelado o enjaulado conserve sus propiedades, será posible respirar el tiempo detenido?

Cómo detener la vida justo antes de que se caiga al precipicio. Cómo pararlo todo un segundo antes de que la bomba explote… si no sabemos siquiera que la mecha se ha encendido.

Mi vida se partió un día. Todo parecía normal, había salido el sol. Manejé con calma hacia la cita esperada. Llegué a tiempo a pesar del tráfico. ¿A quién se le ocurre llegar a tiempo a la destrucción de su existencia? Solo a mí.

Claro, no había manera de predecirlo. Las destrucciones no vienen con manual de instrucciones.

¿Habrá alguien que escriba un manual de prevención de siniestros emocionales?

Paso 1: No llegue a tiempo a la hora pactada.

Paso 2: No vea y no oiga.

Paso 3: No salga de su casa.

Paso 4: Ignore cualquier suceso que no pueda controlar.

Paso 5: De no poder realizar los pasos anteriores al menos no se tape la cara ni llore cuando lo inevitable suceda. Tenga un poco de dignidad.

Manejé con calma, llegué al lugar de encuentro y escuché la noticia… -Corre, corre, corre y no escuches- decía la voz que retumbaba en mi cabeza y debí hacerle caso. Pero nunca he hecho caso a los buenos consejos.

Y ahí estuve al pie del cañón, sintiendo imperturbable el sonido implacable.

A quién se le ocurre dejar que el tiempo pase y que llegue la mala hora… ¡Quién inventa una jaula para detener el aire!

 

EL: Lo conocía desde siempre, lo conocía desde nunca, la verdad no lo conocía o si, no sé.

EL: ¡Hola! Eres tú…

ELLA: Sí… ( se vira a mira al público ), tarado.

EL: La última vez que te vi tenías un vestido amarillo.

ELLA: La última vez que te vi te dibujabas una lágrima en la mejilla para impresionar con tono burlón.

EL: ¡Ja! Eran otros tiempos… ya soy más normal.

ELLA: ¿Seguro?

EL: Bueno, más o menos… se hace lo que se puede.

ELLA: A mí nunca me ha salido muy bien el normal.

EL: Sí, la verdad a mí tampoco, ¿quiéres un cigarrillo?

ELLA: Ya no fumo, el mundo dejó de fumar como en el 2000, ¿tú todavía lo haces?

EL: Sí, yo me ubico como en el 96, cuando tenía 25.

ELLA: Jajajajaj que envidia, ya bueno , dame uno.

(Prende el cigarrillo)

ELLA: Uy, me maree…

EL: No me extraña, tan 2020 de tu parte… (riéndose un poco, medio levantando la ceja)

ELLA : Es lo que hay.

EL: ¡No está mal!

ELLA: Imbécil (se va).

EL: No te vayas (agarrándole el brazo) ¿Como estás? (Cambiando el tono… algo dulce)

ELLA: Bien, ¿no me ves?… bueno, todo lo bien que se puede estar en medio de todo esto.

EL: ¿Tu marido?

ELLA: No pudo venir.

EL: Siempre fue un idiota, no me extraña.

ELLA: ¡Qué te pasa, oye!

EL: Discúlpame, a veces se me sale lo que pienso.

ELLA: No cambias, (suspira) sí es un idiota… Al parecer no cambió el patrón.

EL: Yo no soy como él.

ELLA : ¡Ja! Nadie estaba hablando de ti… ¿te sentiste identificado?

¿Por qué viniste?

EL: Yo quería a tu papá.

ELLA: Era difícil no quererlo.

EL: Tenemos que hablar.

ELLA: No, viniste a ver a mi papá, no a hablar conmigo. Con permiso.

 

Él la ve irse, prende otro cigarrillo. Ahora los dos toman un café.

Oscuro

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María Ortega

Nací en Guayaquil, actualmente vivo en las nubes. Soy la más cigarra de las hormigas, Vuelo con maletas y sigo amando las mariposas amarillas.

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