Fragmentos de Junio 2019: apuesta por la reafirmación y el cambio

Por: Noel Bonilla-Chongo

“…creo en lo que está vivo y cambia…”

Tras diecisiete ediciones sigue siendo el Encuentro Internacional de Danza Fragmentos de Junio, cita obligada para lo más distintivo del arte danzario nacional e internacional que llega a los múltiples escenarios de Guayaquil en la República del Ecuador. Al tiempo, la gran urbe viene apostando por volverse sitio expositivo y de convivio; suerte comunal de “mejor plaza para la mejor danza”. Ahora en 2019, tras casi un mes de intensas actividades, la agenda del evento se expandió como puente oportuno para venir sobre los modos varios de asumir la praxis dancística y escénica en el contexto guayaquileño. Acciones convenientes en el tejido que se trama entre el determinante hacer de Zona Escena como pivote líder en la gestión cultural, las operaciones emanadas de las agrupaciones profesionales y proyectos creativos vinculados al Encuentro y la valía de la cooperación de algunas academias locales (importante la participación de la Universidad de las Artes, en ese sentido). Sin dudas, Fragmentos de Junio ha crecido como herramienta estratégica y eficaz en la sensibilización cultural y artística de una metrópoli que clama por esos vínculos entre memorias, conquistas, caminos, deducciones, continuidades y, también, sus derivables rupturas.

La edición de 2019, siendo testimonio registral del contrapeso creativo y dialógico entre los cometidos de la institución pública, la gestión e iniciativas particulares o privadas, las potencialidades creativas de los artistas de la danza que, aun con el discreto reconocimiento de sus trayectorias y aportes a la cultura nacional, se devuelven desde el cuerpo como ese territorio poético de herencias y nuevas ofrendas al bienestar ciudadano, tan necesario como nudo activo que se fragua en las relaciones con los públicos y, también, con los artistas en formación.

Hoy la danza toda (no solo la vista en la programación de Fragmentos) se muestra desde la pluralidad e enigmático contraste cualitativo en sus maneras de hacer, de ser y en sus alcances. Así, la escena se reafirma obsesivamente como espacio de franquicias y de permanencias. Danza en sus múltiples vocabularios expresivos, alternancias poéticas y variaciones estéticas. Propuestas más próximas a los lenguajes contemporáneos (proyectos que sitúan la creación-investigación en los dispositivos coreográficos, escénicos y narrativos para movilizar o interrogar el acontecimiento del cuerpo y/o los procesos de subjetivación contemporáneos o el devenir actual de la sociedad en diálogo abierto con otras disciplinas artísticas, campos de conocimiento o experiencias particulares. Piezas donde se evidencia una escritura espectacular desde el apego a lenguajes folklóricos, modernos, clásicos y o neoclásicos, o sea, aquellos proyectos que, desde la apropiación de las técnicas propias de estos estilos de la danza, desarrollan indagaciones creativas de libre expresión o procesos de reposición de patrimonios coreográficos que ya son del dominio público. Y, en menor medida, proyectos artísticos que abordan su indagación creativa desde una investigación del cuerpo y el movimiento a partir de la apropiación de las diversas técnicas y expresiones de la danza urbana y culturas urbanas (desde el break dance al voguing, etc.).

Y esta variedad marcó la agenda de Fragmentos en 2019. Ocho países y más de veinte espectáculos; exposiciones, residencias de creación, muestras de videodanza, workshops, clases maestras, intervenciones públicas, fórum-debates, mitin de artistas, encuentros académicos; presentación de publicaciones especializadas (significativo la puesta en circulación de Cartografía crítica de la danza moderna y contemporánea del Ecuador, de la editora Genoveva Mora Toral; así como la revista cubana Danzar.cu y la ecuatoriana El Apuntador).

Hoy, mientras avistamos un mundo en creciente mutación, escape, migraciones, muertes y zozobras, al punto de transformar el orden civilizatorio y las nociones del arte y la cultura, debe la escena ser convite al amor y perpetuidad de nuestra especie. Entonces, desde esa danza que hacemos, queremos o podemos hacer, pensemos together el arte como acción; y así pueda, efectivamente, contribuir a que memoria y deseo imposibiliten la repetición de lo mismo, de lo llevado y traído, para reconquistar, repensar y redefinir nuestra danza toda, a sus hacedores y a sus lectores-espectadores. El arte es acción en la medida que produce experiencia compartida. La acción es arte en la medida que produce discurso vívido, elocuente, convocante.

Entonces, ¿cómo instrumentar mecanismos transformadores desde una concepción espectacular inquietante y sistémica, ante los retos, emergencias, contingencias, demandas y realidades tácitas de la creación danzaria hoy?

Para la ocasión, el Staff de Fragmentos de Junio regresó a sus alianzas con otros actores de la danza y la escena ecuatoriana. Se concibió una programación signada por la diversidad estética de sus propuestas y por la segmentación de su cartelera en varios espacios. Aun, tras el posible sinsabor de alguna obra, vale anotar la complicidad de los públicos, el respeto de los artistas, las adecuadas condiciones técnicas y logísticas conseguidas. Sin dudas, son estos elementos de rigor al pensar la danza como acción movilizadora de las potencialidades expresivas de sus creadoras y creadores para seducir a los públicos.

Hoy por hoy, vale entender la gestión cultural en la danza también como reflexión sobre la organización de la práctica escénica contemporánea y sus variaciones exhibibles. Cuando ese cuestionamiento y ese movimiento retan el alcance de la obra coreográfica misma, se favorecen otras maneras de comunicar, movilizar y seducir sensibilidades. Si bien en las múltiples cualidades y hacer de la danza coexisten tendencias, poéticas y obsesiones tan variopintas, ha sido voluntad de Zona Escena en esta edición de Fragmentos de Junio 2019, replantear-se la relación entre acción artística y producción. Acción-producción, en tanto generación de productos, bienes y servicios que, desde el arte de la danza, solventen aquellas debilidades y potencien las grandes fortalezas construidas por la misma sistematicidad y trayectoria del Encuentro en sus presencias locales, nacionales e internacionales.

Aun cuando urgen jerarquizaciones desde la trazabilidad y el acompañamiento curatorial para conformar una programación, hay que celebrar la voluntad de los organizadores y la red de asociados a ellos, la estructuración de una agenda que otorgara idéntico valor cualitativo a una muestra artística en sala teatral, como a una intervención urbana o una residencia creativa de carácter académico. Solo así, se podrá crecer desde la convicción de que el arte y la danza son vehículos de reafirmación y cambio, no solo del antojo de quien organiza, sino de aquel que hacen, profetizan, producen y emerge del imaginario y compromiso de las creadoras y creadores de la danza a lo largo y ancho de este mundo nuestro.

Hoy, tras diecisiete ediciones del Encuentro, vale apostar por la invitación a la producción compartida entre tradición-modernidad, danzante-espectador, contenido-forma, significado-significante, sala-off, cuerpo-movimiento, acción-imagen, percepción-(re)presentación, escenificación-corporalidad, entre otras tantas relacionalidades posibles. Convergen en la agenda del Encuentro Internacional de Danza Fragmentos de Junio 2019, creadores activos desde sus diferentes nociones de danzalidad, contextos inmediatos y sensibilidades discursivas.

Fragmentos de Junio 2019, regresó al diálogo con voces autorizadas y vívidas en sus prácticas cotidianas (imperdonable no mencionar al gran Klever Viera por esa danza tan suya que se vuelve nuestra). La enseñanza especializada de la danza, el trabajo del danzante, las responsabilidades del coreógrafo, el diseño visual como dispositivo decisivo en la puesta en escena; la pluralidad de bailes y danzas folklóricas y tradicionales en un sinigual flash mob multitudinario; los roles de la crítica y la reflexión como vigía de la creación o el llamado a concurso para coreógrafos emergentes. Buena danza más allá de tendencias y preferencias. Ahí está la clave para entender el privilegio que significa la escena como sitio de convite y convicción poética. Ahí está la certeza para seguir confiando en el poder convocante, formador y multiplicador de Fragmentos de Junio. Basta validar aquello que “está vivo y cambia…”

Noel Bonilla-Chongo

Cubano. Profesor-Instructor de Arte. Licenciado en Arte Teatral con perfil en Teatrología, ISA; Master en Educación por el Arte y la Animación Sociocultural, ISA; Master en Arte, Mención Danza, ISA; Doctor en Ciencias sobre Arte, ISA. Jefe del Departamento de Danza Contemporánea, Facultad Arte Danzario, Universidad de las Artes; Asesor Nacional para la Danza, Consejo de las Artes Escénicas, Ministerio de Cultura, Cuba.

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