¿Qué es Impro?

Por: Fernando Gálvez

“Lo inesperado y lo improvisado son siempre el mejor impulso de la fuerza de creación.”

Constantin Stanislawski

IMPRO (o IMPROV en inglés) es la abreviatura que los expertos en IMPROVISACIÓN TEATRAL le dieron a la suma de sus técnicas, para diferenciar este arte novedoso de los comunes y ya conocidos ejercicios de “improvisación” que se hacen desde que el mundo es mundo. La “improvisación” se ha usado para explorar personajes y no tiene como meta llegar a alguna parte, su fin es explorar y ver qué cosas nuevas descubrimos de los personajes al ponerlos en situaciones independientes del texto que se esté trabajando. La IMPRO ejecutada como técnica apunta a un objetivo muy claro: crear teatro en forma espontánea. La IMPRO o IMPROVISACIÓN TEATRAL es el arte de improvisar sobre el escenario una obra de teatro. La IMPRO es el arte de crear.

La primera respuesta que se debe dar a la pregunta qué es IMPRO, debe ser: la IMPRO es teatro. Una novedosa, inteligente, rápida, instantánea y solidaria forma de hacer teatro.

“Nadie nace sabiendo” dice un dicho, pero los niños, en sus juegos, improvisan todo el tiempo sin que nadie les haya enseñado a creerse sus juegos, asumir los roles y a sostener la fantasía hasta las últimas consecuencias, o hasta que el primer chichón asome en la cabeza más tierna y Batman deba regresar a la baticueva por remedios, y Superman deba correr a su casa antes que la otra mamá muestre sus verdaderos súper poderes. Nacemos listos para jugar e improvisar, pero la educación, el tiempo, la edad, la etiqueta social y mil cosas más nos van rodeando de barrotes para la creatividad, la expresión, la afectividad y la curiosidad. De tal manera que para aprender a hacer IMPRO se requiere desaprender patrones que impiden fluir las habilidades desarrolladas por la técnica.

Resumiendo, a improvisar se aprende. Como ya lo dijeron muchos maestros: La IMPRO no es para improvisados. Aunque se dice que la IMPRO es a los actores lo que el jazz a los músicos, cualquier persona puede aprender a improvisar, sin necesidad de tener experiencia en actuación. La técnica es muy generosa y permite desarrollar destrezas en forma intuitiva. La IMPRO requiere de entrenamiento específico que capacite al actor (jugador, improvisador) en la escucha, de sí mismo y de sus compañeros, agilizar sus respuestas y atender propuestas del público.

La base de la técnica IMPRO es la aceptación, por eso es uno de los primeros conceptos que se inculcan. La meta en IMPRO es construir, las ideas o propuestas escénicas son como los bloques y la aceptación es el cemento que permite que esos bloques funcionen juntos. Sin aceptación, no hay construcción. La aceptación es el arte de jamás decirle no al otro. Lo contrario a la aceptación es la negación o el bloqueo y lamentablemente, es lo que más aparece en forma abundante y “natural” en los primeros momentos del entrenamiento con nuevos actores-jugadores-improvisadores. Aceptación es jugar siempre al sí. Si el otro dice que estamos cayendo al vacío, yo empiezo a gritar: “¡Ayuda! No sé usar este paracaídas.” Segundos después, ya somos dos compartiendo el mismo paracaídas y cayendo suavemente en un paraíso gobernado por hermosas hormigas carnívoras y ya tendremos una historia qué desarrollar, todo a partir de un grito: “¡Estamos cayendo al vacío!”

La escucha es otro tema técnico clave en la IMPRO. Es el radar que el improvisador desarrolla para escuchar, ver, sentir, intuir y hasta para adivinar las propuestas o ideas que el compañero de escena hace surgir de su ingenio, y la aceptación es la que hace que el jugador (improvisador) que escucha, prefiera esa nueva idea como superior a la propia. De tal manera, la generosidad, caballerosidad escénica, solidaridad y humildad juegan un rol indispensable en la tarea de construir mediante las técnicas IMPRO. Para improvisar es necesario que los improvisadores tengan claro que su meta y finalidad es crear una plataforma mínima para que el teatro aparezca, esta plataforma se define como PROL (personaje, relación, objetivos y lugar). Entonces, al empezar la improvisación, los jugadores dejarán claro para el público estos elementos.

Uno de los conceptos de libertad es la capacidad de elegir. En la IMPRO puedes ser libre, puedes elegir durante cada segundo que disfrutas sobre el escenario, que el otro es superior a ti, es mejor que tú y tiene mejores ideas. Puedes decidir hacer brillar a tu compañero y ayudarlo a que haga lo que mejor sabe hacer, improvisar. Podemos afirmar que un improvisador bien entrenado, está capacitado para vivir en sociedad, sobre todo en una que cada día necesita de más seres humanos más humanos.

La IMPRO logra como técnica empapar el día a día del actor-jugador-improvisador de modo que sus pensamientos son menos contradictorios en la vida diaria, piensa en forma menos competitiva y se relaja ante la posibilidad de ser influenciado por una u otra situación y juega a adaptarse, relajarse y a superar, porque la IMPRO redefine el error como regalo. Más importante que lo que pasa es lo que haces con eso que pasa.

La IMPRO como espectáculo tiene en la actualidad un sinnúmero de formatos que van desde solos a shows de competición y formatos largos, donde se explora la IMPRO dramática. Sea cual fuere el espectáculo, requiere de un equipo de actores-jugadores-improvisadores bien entrenados que pueda hacer lucir la técnica no como recurso sino como fin del espectáculo, es decir, teatro aquí y ahora. No perseguir el “humor” a manotazos y tropezones. Queda descartado el chiste fácil y el estereotipo. El éxito de un espectáculo de IMPRO está dado por el fuerte sentido lúdico, el derroche de ingenio y el uso de la técnica, que permite descubrir las habilidades y destrezas desarrolladas por los jugadores-improvisadores al crear historias, así como su carácter interactivo que permite al público ser parte importante.

Siendo esta una técnica tan generosa, no se puede hacer menos que desearle larga vida y crecimiento. Si un espectáculo de IMPRO vale la pena, sólo hay una manera de saberlo. Mi lema es entrena duro, ríete duro. Hasta la próxima.

Fernando Gálvez

Actor, improvisador y guionista. Profesor de teatro certificado por el CID de París y avalado por Danzarte. Fundó la primera escuela de actuación Filadelfia. Por varios años fue parte del Taller de Teatro El Juglar, la Compañía de Elsye Villar y Raúl Varela, y Teatro La Mueca. En 2009 fundó CLUB IMPRO escuela y elenco de improvisación teatral.

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