Una respuesta a Gabi

Por: María de Lourdes Falconi Puig

La primera vez que nos volvimos a reunir, luego de la cuarentena, el elemento novedoso con el que había que jugar era el tapabocas.  Un poco torpes en su manejo, a ratos lo usábamos y a ratos no.  Noté que cuando alguien quería hablar se quitaba el tapabocas para hacerlo, mientras los demás nos lo acomodábamos en un acto casi mecánico, como queriendo asegurarnos de que esté bien colocado en su lugar para cumplir su función protectora.

En un momento dado, Gabi lanzó una pregunta: “¿Dónde están los artistas… por qué no han llenado las calles con su arte para ayudarnos a sobrellevar esta pandemia?” El silencio copó el espacio.

Yo me sentí increpada, más que por considerarme “artista” (lo cual es subjetivo), por saberme responsable de la conducción de su proceso de exploración y práctica en la escritura dramática, dentro del marco de los talleres que hemos venido trabajado para dicho propósito.

Ese encuentro fue en septiembre de 2020.  Dos meses después, Gabi me regaló una visita.  Desinfectó sus zapatos antes de entrar, y luego de un largo y apretado abrazo, se zafó el tapabocas para conversar conmigo durante tres horas -curiosamente, el mismo tiempo que duran las sesiones del taller-.  Hablamos de la vida y de la muerte; de las pérdidas, los cambios, de la impermanencia… de los replanteamientos con relación al quehacer artístico… Entonces lanza otra vez la saeta, ahora matizada por su propia reflexión: “… en mi ingenuidad, yo esperaba que el arte nos rescatara… no había caído en cuenta que los artistas son seres humanos que también necesitan comer.”

Y así, me vi reflejada en ella, aún cuando Gabi tiene un grado de Magíster en Estudios del Arte y es veinte años menor; poco importa las diferencias cuando el imaginario es compartido, pero… ¿de dónde nos viene ese pensamiento mágico?

Desde tiempos remotos se ha construido una imagen idealizada del artista, del poeta.  El  mito del vate, del creador… seres casi etéreos, cuya conexión mística con lo no manifestado los nutre y sustenta, sin que tengan que pecar con las necesidades burdas del cuerpo, como el común de los mortales.  Pareciera que tenemos integrado el chip de la idolatría, por eso andamos inventando dioses y descubriendo ídolos para ser sus seguidores… una condición muy humana, por cierto.  Seguimos a otros y nos gusta que nos sigan; nos juntamos para adorar, de alguna manera.  No creo que haya alguien que pueda sobrevivir en total desconexión con los demás seres.  Y en esta dinámica del yo te sigo, tú me sigues vamos creando comunidad, porque somos tribales.

En estos momentos, el fenómeno de las realidades digitales se dispara en importancia por su utilidad -debido al distanciamiento social a consecuencia de la pandemia- y la tecnología se levanta como salvadora.  En consecuencia, las distintas actividades tradicionalmente presenciales se realizan ahora desde espacios virtuales.  La educación a distancia, por citar un ejemplo, es algo que ya existía y se practicaba; quiero decir, es factible implementar procesos académicos y de estudio no presenciales.  El teletrabajo también es una práctica aceptable.  Lo imposible, lo inconcebible es el teatro mediado por una pantalla, porque sería negar su condición inherente de acto vivo, de cuerpos presentes aquí y ahora.

Las circunstancias extraordinarias que estamos atravesando han llevado a varios artistas escénicos a realizar sus muestras a través de las diversas plataformas de internet, sea como registro en video de la obra o como transmisión en tiempo real -aunque virtual-, conscientes de que esa expresión audiovisual no es la experiencia teatral.

El mundo se vuelca a lo digital sin reversa y las personas nos manifestamos a través de las redes sociales, donde a cada momento surge una nueva plataforma para la conectividad de unos con otros, de acuerdo a gustos, intereses y preferencias… y nos vamos segmentando, ciertamente.  Me alerta la extraña sensación de estar siendo arreada a un redil.

El punto es que estoy atravesada por la incertidumbre y reconozco en ello un malestar, lo cual me sorprende porque pensé que la conocía bien, que éramos familia… ya que en definitiva, quien decide tomar un camino paralelo a la ruta convencional, se acostumbra a dormir con incertidumbre.  Es un colecho aberrante al que una termina por adaptarse -pensaba-.  Pero no.  La incertidumbre nunca antes se había manifestado mostrando su verdadero rostro de espanto como hasta ahora.  Ella se hace presente para que no perdamos esa mirada de ojos bien abiertos ante lo insólito.

Con la motivación de dar una respuesta a Gabi, voy surcando a tientas mi laberinto, cual Ariadna desterrada, intentando seguir el hilo de mis ideas a ver si alcanzo a hilvanar un pensamiento coherente.  Cuando la coherencia es de las cosas más difíciles de alcanzar.

Me asomo a la ventana de mi existencia para honrar el paso del cortejo de mis pequeñas muertes, mis grandes pérdidas… Buscando un consuelo en la palabra, me refugio en el silencio.  Escribir es apenas lo que sé hacer.  Y como Ariadna, un día conocí a Dionisos (el teatro) y me casé con él.

En medio de esta trama, reconozco la solidaridad.  Benditos sean los hermanos que encarnan esta palabra.  Es que no nos queda ya nada más.  Hemos de ser hermanos solidarios o renunciemos de una vez a la condición humana.

Conozco a otra Gabi, una niña de cuatro años.  Sé que le gusta jugar con los colores.  Ella vivirá un escenario en el cual yo ya no estaré.  Será otro tiempo para ella y, ojalá, con otras respuestas que incluyan la compasión.

María de Lourdes Falconi Puig

Escritora y dramaturga.  Estudió Literatura en la UCSG; diplomada por el CELCIT de Argentina en Escritura Dramática.  Su formación teatral la realiza como autodidacta y tomando diversos cursos y talleres con reconocidos maestros nacionales y extranjeros.  Autora del libro de textos dramáticos Mudar de pies y otras piezas breves (2016); publicaciones en prosa, artículos para revistas especializadas y prensa escrita. Directora de Arcano Artes Escénicas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Todos los derechos reservados por Arcano | Desarrollado por: SmartCloud WS.

Subir ↑